maria emilia cornejo

6 09 2008
MARIA EMILIA CORNEJO:
EL SINÓPTICO DE LA POESIA DEL 70
Por Armando Arteaga.

Si hay una manera de reconocerme ante los ojos y los anteojos de María Emilia Cornejo, fue aquella tarde del invierno de l971, me parece, cuando Isaac Rupay nos presentó ante una mesa del café Versalles. Es posible que yo sea ese irreconocible amigo que el poema transforma en un personaje, en un mito, en una metáfora, en un nadie, en una imagen borrosa, en un instante olvidado , o en solo eso para ella: un poema. Tres amigos tomando café una tarde en una mesa del Versalles.

Cito a María Emilia Cornejo:

debí seguir tus consejos,
no leer más a Kafka
ni frecuentar esos cafés
que tú sí frecuentas;
pero es tarde
hace frío
y estoy sola.

¿Quién es ese otro solitario?. ¿Soy yo?. ¿Es Isaac Rupay?. ¿Otro poeta amigo de aquel entonces?. ¿Qué importa todo esto ahora?. Nadie puede saberlo. La poesía se vuelve un suceso misterioso en ella. Ha pasado tanto tiempo de esa larga conversación frente a tres simples tazas de café, un libro de Kafka (El Castillo, no La metamorfosis como pueden pensar algunos), una tarde de coincidencias evidentes y tardías. ¿Mucho o poco fue ese encuentro?. Tan callados como eran Maria Emilia e Isaac (1). No lo sé. Siempre me pareció María Emilia Cornejo: misteriosa y silenciosa, amable y agradable en su conversación, su presencia frondosa y su ternura ideal. Convertida ahora en un prototipo de “poeta excepcional” por las feministas, allá ellas.
Hubieron dos encuentros más en el mismo Versalles entre María Emilia, Isaac, y este profano amigo. No tan singulares como el primer encuentro. Nuestra generación tenía sus “paltas” y los poetas no eran la excepción de la regla. Pero esa, es otra historia, no tan formal. El aburrimiento, la depresión, enfermedades setenteras de moda, muchas veces envolvieron y abrumaron a sus protagonistas. No supe más de ella hasta su triste final. Se fue sin despedirse. Los teléfonos de nuestas estaciones estaban eternamente estropeados o incomunicados (a lo Moravia: los hombres nunca comprenden nada , o a lo Pavese: vendrá la muerte y tendrá tus ojos.).
Otro día, en la primera semana del mes de julio del año 73, Isaac Rupay me enseñó los “originales” -listos para entrar a la imprenta- de la revista Eros N- 1 , y allí estaban los tres famosos poemas de María Emilia Cornejo: Soy la muchacha mala de la historia, Como tu lo estableciste, y Tímida y avergonzada.
Alberto Escobar advirtió sobre la poesía de María Emilia Cornejo: “En la revista Eros se han difundido algunos poemas de M.E. Cornejo de indudable valía. Su temprana muerte segó una personalidad con talento que, a tenor de los textos transcritos, representa una voz individual, tersa, capaz de transformar la angustia y el desencanto en una especie de parábola sobre el amor y el tedio, la soledad y la autodestrucción”. (2).
No hay mejor descripción de aquel itinerario poético de María Emilia Cornejo, que se quedó: “en la mitad del camino recorrido” (titulo que le da nombre al libro que reúne los poemas que conforman su breve obra) (3), esa conjunción de sus poemas dispersos le da un sentido serio al sinóptico de su propia poesía y al proceso de aquella poesía de los años setenta, como dice Mariella Sala: con la dureza y adversidad de nuestros años juveniles, pero también con la fuerza, la magia, la vida.
Estos poemas confirman la visión personal de María Emilia Cornejo para enfrentar el trajinar de su vivencia. Mariela Sala en la Presentación de “en la mitad del camino recorrido” ha dicho algo muy valioso sobre la poesía de esta “muchacha mala de la historia”:
“En ella, vida y obra fueron una, y su muerte, por lo mismo, fue un acto poético mediante el cual permanecerá siempre entre nosotras como la adolescente, la contestataria, la que se atrevió a develar una verdad y lo hizo, para decirlo con sus propias palabras, “como una piedra que cae” y que deja para siempre sus ondas en el agua”.
El erotismo de sus poemas por ser inéditos en el momento que los escribió nunca han dejado de ser sorprendentes, ella fue la precursora de cierta liberación sexual y literaria de los turbulentos años setenta, poemas que fueron alabados por primera vez por Nelson Castañeda –cuando apareció Eros- desde el periódico La Raza, Chicago (11-05-1974.), desde una particular visión masculina que vale la pena recordar. (4)
Con estos tres poemas publicados en Eros, María Emilia Cornejo pasó a la historia de la poesía peruana como una de las más grandes voces femeninas de la Generación del 70, le bastó esta diferenciación en su estilo para ser incluida en la verdadera antología de la ruptura y la protesta: su propia vida de mujer solitaria y pesarosa (*).
Tal vez sea ella misma quién definió su propio perfil cuando fue invitada por el Centro de Estudiantes de Literatura en la UNMSM., en octubre de 1970, en el único recital que dio en la Ciudad Universitaria, en ese entonces escribió sus datos biográficos en Gesta N- 2, la plaqueta que se repartió en aquel recital. Ella se definió así: “Nací en Lima hace 21 años. Vivo en Lima y cuando salgo siempre vuelvo a ella. Escribo desde temprana edad, con breves y largas interrupciones. A mi estancia en tierras mexicanas debo el haber empezado a escribir más o menos disciplinadamente. Actualmente trabajo y trato de estudiar un poco en la universidad, aunque sé que terminaré siendo siempre autodidacta”.
Prestigio bien ganado con el tiempo el de María Emilia Cornejo, por su sinceridad y su actitud rebelde, por el deseo ardiente de su palabra, siempre contestataria y confrontacional con el machismo, a veces -rigorista y rimbombante- hasta el fastidio. Pero siempre salvado, su mensaje, por esa visión sinuosa de la realidad amorosa que ella siempre supo sirgar, directamente en la inteligencia y en el sentimiento (del lector).
El aporte sísmico de su poesía en el marasmo de aquella época de grandes brumas sociales y consternaciones políticas , fue bueno, y ella lo sabía. Por lo que hay siempre que leerla con admiración , recordarla con afecto , y agradecerle su aporte de mujer , por lo que escribió.
————

(1) Enriqueta Belevan en su libro “Poemas de la Bella Pájara Hornera” refiere también este detalle en su poema acerca de “Isaac Rupay”, Lima, 1984.
(2) Antología de la Poesía Peruana, Tomo II (1960-1973), Prólogo, Selección y Notas de Alberto Escobar. Ediciones Peisa, 1973.
(3) María Emilia Cornejo, En la mitad del camino recorrido (poesía reunida), Ediciones Flora Tristán, 1989.
(4) Nelson Castañeda, El poema de una mujer: María Emilia Cornejo. Diario La Raza, Chicago, mayo 11, 1974. Ilustración: Luis Macharé.

(*) SOY LA MUCHACHA MALA DE LA HISTORIA

soy
la muchacha mala de la historia,
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.

soy la mujer
que lo engaño cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama.

soy
la muchacha mala de la historia.

COMO TU LO ESTABLECISTE

sola,
descubro que mi vida transcurrió perfectamente
como tú lo estableciste.

ahora
cuando ña sensación de algo inacabado,
inacabado y ajeno
invade de escrúpulos mis buenas intenciones.
sólo ahora
cuando me siento en la mitad de todos mis caminos
atada a frases hechas
a cosas que se hacen por haberlas aprendido
como se aprende una lección de historia,
puedo pensar
que de nada sirvieron los consejos
ni las interminables conversaciones con tu madre,
y esas largas horas de mi vida
perdidas
en aprendizajes extraños
sobre pesas y medidas,
colores
y sabores
y
en el vano intento de ir tras el sol
tras el vuelo de los pájaros,
de repente quiero acabar
con mi baño de todas las mañanas,
con el café pasado,
con mi agenda cuidadosamente estructurada
de citas y visitas a las que asisto puntualmente;
pero es tarde
hace frío
y estoy sola.

TIMIDA Y AVERGONZADA

tímida y avergonzada
dejé que me quitaras lentamente mis vestidos,
desnuda
sin saber qué hacer y muerta de frío
me acomodé entre tus piernas
¿es la primera vez?
preguntaste,
sólo puede llorar.
oí que me decía que todo iba a salir bien
que no me preocupara,
yo recordaba las largas discusiones de mis padres,
el desesperado llanto de mi madre
y su voz diciéndome:
“nunca confíes de los hombres”.

Comprendiste mi dolor
y con infinita ternura
cubriste mi cuerpo con tu cuerpo,
tienes que abrir las piernas, murmuraste,
y yo me sentí torpe y desolada.





Sylvia plath

5 09 2008

“El no ser perfecta, me hiere”, escribió Sylvia Plath en su Diario en 1957.  Sylvia fue una morbosa amante de la perfección.  Aquello o aquellos que  perturbaron la anhelada armonía de ese paisaje que ella se había prometido en el gran escenario donde sería la estrella sin competencia posible, caerían presa de sus versos, diseccionados con fruición.  Mas fue ella su presa perfecta.

 

Lady Lazarus

Lo logré otra vez,
Me las arreglo —
Una vez cada diez años.
Especie de fantasmal milagro, mi piel
Brillante como una pantalla nazi,
Mi diestro pie
Es un pisapapel,
Mi rostro un fino lienzo
Judío y sin rasgos.
Descascara la envoltura
Oh, mi enemigo,
¿Aterro acaso? —
¿La nariz, las cuencas vacías, los dientes?
El apestoso aliento
Se desvanecerá en un día.
Pronto, muy pronto, la carne
Que la tumba devoró
Se sentirá bien en mí
Y yo una mujer que sonríe.
Tengo sólo treinta años.
Y como gato he de morir nueve veces.
Esta es la Número Tres.
Qué desperdicio
Eso de aniquilarse cada década.
Qué millón de filamentos.
La multitud mascando maní se agolpa
Para verlos.
Cómo me desenvuelven la mano, el pie —
El gran desnudamiento.
Damas y caballeros.
Estas son mis manos
Mis rodillas.
Soy tal vez huesos y pellejo.
Sin embargo, soy la misma, idéntica mujer.
La primera vez que sucedió tenía diez.
Fue un accidente.
La segunda vez pretendí 
Superarme y no regresar jamás.
Oscilé callada.
Como una concha marina.
Tenían que llamar y llamar
Recoger mis gusanos como perlas pegajosas/
Morir
Es un arte, como cualquier otra cosa.
Yo lo hago excepcionalmente bien.
Lo hago para sentirme hasta las heces.
Lo ejecuto para sentirlo real.
Podemos decir que poseo el don.
Es bastante fácil hacerlo en una celda.
Muy fácil hacerlo y no perder las formas.
Es el mismo
Retorno teatral a pleno día
Al mismo lugar, mismo rostro, grito brutal
Y divertido:
‘Milagro!’
Que me liquida.
Luego una carga a fondo
Para ojear mis cicatrices, y otra
Para escucharme el corazón –
De verdad sigue latiendo.
Y hay otra y otra arremetida grande
Por una palabra, por tocar
O por un poquito de sangre
O por unos cabellos o por mi ropa.
Bien, bien, está bien HerrDoktor.
Bien. Herr Enemigo.
Yo soy vuestra obra maestra,
Su pieza de valor,
La bebe de oro puro
Que se disuelve con un chillido.
Me doy vuelta y ardo.
No creas que no valoro tu gran cuidado.
Ceniza, ceniza —
Ustedes atizan, remueven.
Carne, hueso, nada queda 00
Una barra de jabón,
Una alianza de bodas.
Un empaste de oro.
Herr Dios, Herr Lucifer
Cuidado.
Cuidado.

Desde las cenizas me levanto
Con mi cabello rojo
Y devoro hombres como el aire.



   

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LA LUNA Y EL TEJO

Esta es la luz de la mente, fría y planetaria. 
Los árboles de la mente son negros. La luz es azul. 
Las hierbas se lamentan a mis pies, como si yo fuera Dios, 
hiriendo mis tobillos murmuran su humildad. 
Espirituosas brumas humeantes habitan este lugar 
separado de mi casa por una hilera de lápidas. 
Simplemente no puedo ver si hay un sitio adónde ir. 

La luna no es una puerta. Es una cara por derecho propio, 
blanca como un nudillo y terriblemente turbada. 
Arrastra al mar detrás de sí, como un crimen oscuro; 
y está en calma 
con el bostezo en O del total desencanto. Yo vivo aquí. 
Dos veces cada domingo las campanas sobresaltan el cielo- 
ocho grandes lenguas afirmando la Resurrección. 
Finalmente, ellas proclaman con sobriedad sus nombres. 

El tejo apunta hacia arriba. Su forma es gótica. 
Sus ojos se elevan por sobre él, y encuentran a la luna. 
La luna es mi madre. Ella no es dulce como María. 
Sus vestiduras azules sueltan pequeños murciélagos y lechuzas. 
Cómo desearía creer en la ternura- 
el rostro de la efigie, dulcificado por las velas, 
inclinándose, sobre mí en particular, con ojos indulgentes. 

¡He caído tanto! Las nubes están floreciendo, 
azules y místicas sobre el rostro de las estrellas. 
Dentro de la iglesia, los santos serán todos azules, 
flotando con sus pies delicados sobre los bancos fríos, 
sus cabezas y sus caras rígidas de santidad. 
La luna no ve nada de esto. Ella es calva y salvaje. 
Y el mensaje del tejo es negrura -negrura y silencio. 

 

DADDY     

Ya no me quedas no me calzas más 
zapato negro, nunca más. 
Allí dentro vivía como un pie 
durante treintaitantos años, pobre y blanca, 
sin atreverme a respirar ni decir achú. 

Papacito he tenido que liquidarte. 
Estabas muerto antes de que hubiese tenido tiempo 
Pesado como mármol, talega llena de Dios, 
estatua lúgubre una sola pezuña parda 
Grande como un sello de San Francisco. 

Una sola cabeza sobre el caprichoso Atlántico 
Donde derrama granos verdes sobre el azul 
Aguas afuera de la hermosa Nauset. 
Me acostumbré a rezar para que volvieras. 
Ach, du. 

En la lengua alemana, en el pueblo polaco,
Raídos, nivelados por la aplanadora
De las guerras, las guerras, las guerras.
Pero el nombre del pueblo no es extraño.
Dice mi amigo el polaco.

Que hay más de una docena
De modo que no puedo acertar dónde
Tú pusiste la planta, tu raíz,
Yo nunca pude hablarte
Se me pegaba la lengua al paladar. 

Se trabó en una trampa alambrada de púas
Ich, ich, yo, yo.
Apenas si podía hablar,
Creía que todo alemán eras tú
Y el obsceno lenguaje

Una máquina, era una máquina 
Insultándome como a una judía.
Otro judío a Dachau, Auschwitz, Belsen.
Como judía empecé a hablar
Y pienso que muy bien judía puedo ser. 

Las nieves del Tirol, la cerveza de Viena
No son tan puras ni tan auténticas.
Con mi linaje gitano y mi extraña suerte
Y mi mazo de Tarot, mis cartas de Tarot 
Muy bien puedo ser algo judía. 

Siempre te he tenido a ti
Con tu Luftwaffe, con tu glugluglú,
Y tu recortado bigote
Y tu ojo ario, azul celeste.
Hombre-panzer. Oh, tú... 

No Dios, sino una esvástica
Tan negra que ningún cielo podría cernirse.
Toda mujer adora a un fascista,
la bota en la cara, el brutal
brutal corazón de una bestia como tú. 

De pie estás en la pizarra, papi,
En la fotografía que tengo de ti,
Una hendidura en la barbilla
En vez de en tu pie.
Pero no menos demonio por eso, no,
No menos que el hombre de negro. 

Que puso freno a mi lindo y rojo corazón
Tenía diez años cuando te enterraron.
A los veinte intenté morir
Y regresé, regresé a ti
Pensé que hasta mis huesos volverían también. 

Pero me sacaron de la talega
Y me reconstruyeron con goma.
Y entonces supe qué hacer.
Hice un modelo de ti.
Un hombre de negro con aire de Meinkampf. 

Amante del tormento y la deformación
Yo dije sí, sí quiero.
Así, papito, he terminado al fin.
El teléfono se arrancó de raíz,
Las voces ya no pueden carcomerme más. 

He matado a un hombre, he matado a dos 
Al vampiro que dijo ser tú
Y bebió de mi sangre todo un año,
Siete años si quieres enterarte,
Papito, puedes descansar en paz ahora. 

Hay una estaca en tu negro, burdo corazón,
A los aldeanos nunca les gustaste.
Están bailando y zapateando sobre ti,
siempre supieron que eras tú
Papito, papito: escúchame bastardo, acabada estoy.

 

 

 

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CANCIÓN DE AMOR DE LA JOVEN LOCA 

” Cierro los ojos y el mundo muere; 
Levanto los párpados y nace todo nuevamente. 
(Creo que te inventé en mi mente). 

Las estrellas salen valseando en azul y rojo, 
Sin sentir galopa la negrura: 
Cierro los ojos y el mundo muere. 

Soñé que me hechizabas en la cama 
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente. 
(Creo que te inventé en mi mente). 

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan: 
Escapan serafines y soldados de satán: 
Cierro los ojos y el mundo muere. 

Imaginé que volverías como dijiste, 
Pero crecí y olvidé tu nombre.< mente). mi en inventé te que> 

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti; 
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente. 
Cierro los ojos y el mundo muere. 
(Creo que te inventé en mi mente). “ 





rocio silva santisteban

3 09 2008

Biografía

Nació en la ciudad de Lima. Poeta, crítica y narradora. Estudió Derecho y Ciencias Políticas, diplomada en Estudios de Género y Magíster en Literatura Peruana. Cursó el doctorado de Literatura Hispanoamericana en Boston University. Ha ganado el Premio Copé de Plata en 1986 y el Concurso Nacional de Guiones 1995. Además de la docencia universitaria, tiene una reconocida trayectoria periodística en la prensa escrita latinoamericana. Es, asimismo, redactora del diario independiente iberoamericano La Insignia, España. En la actualidad trabaja como directora del diplomado de periodismo de la Universidad Jesuita de Lima. Entre sus obras publicadas se encuentran los poemarios: Asuntos circunstanciales, Ese oficio no me gusta, Mariposa negra, Condenado amor, Turbulencia y el libro de cuentos Me perturbas. También ha compilado El combate de los ángeles. Nadie sabe mis cosas: Ensayos en torno a la poesía de Blanca Varela, es su trabajo más reciente.

Mariposa negra 

Rocío Silva Santisteban
La Insignia, noviembre del 2004. De Mariposa Negra. Lima, Jaime Campodónico Editores, 1993.

 

 

 

El papel que he puesto sobre las ventanas ha quedado empañado
La humedad de su saliva sobre mis piernas, entre mis dedos
Se guarda y en pequeñas cavidades, destroza
Esto que a veces pretendo inventar.
No, amor, no basta con lamer nuestros cuerpos,
No basta con patearnos y gritar, jadear hasta pulverizarnos
No, amor,
No preguntes la hora después, no enciendas la luz, no hables, no pienses, no respires
Quieto
Deseo recorrer con mis sucias manos tu cuerpo inerte
Y sentir que mis olores te poseen, se incrustan entre tus vellos
Te deshacen.
Mi habitación rojiza se abre como una niña y espera
Pero este rojo tuyo no puede mezclarse ni sangrar, no puede
Rebajar esta brecha de tormento entre tu espacio y el mío
Tu saliva de nuevo sobre la palma de mi mano y tus ojos intentando
No amor
No basta con emitir gruñidos de animal en celo,
No basta con destrozar mi ropa en jirones al aire, no basta
Con inyectarnos veneno en este encuentro
No amor,
Cuando termino de escuchar la música que dejaste
Cuando corto un pedazo de pan y lo mastico para engañar mi furia
Cuando recorro con ojos lascivos la habitación en rojo
Y constato tu presencia en el interior de otra
Habitación vacía, cuando
Enredo entre mis dedos el ansia y la distancia
Sólo la imagen de tu sombra estirada sobre el papel fucsia permanece en mi silencio
Y una mariposa negra, presagio de la muerte, me acompaña.




BRONTE – HERMANAS

2 09 2008

Este es un clásico de la literatura inglesa que leí hace mucho tiempo.Es una novela muy conocida, y que además se ha llevado varias veces al cine.Según leí una vez, el mismo Hitchcock se inspiró en esta novela, despues de hacer algunos cambios para su pelicula Rebecca.

Está escrito por una de las hermanas Brontë, Charlotte.Las hermanas Brontë fueron tres escritoras inglesas de la época victoriana.Emily Bronté tiene como obra mas conocida “Cumbres Borrascosas” y Charlotte “Jane Eyre”.

Y a mi me gustaría hablar un poco de ellas antes de comentar de que trata el tema de la obra.

Ellas nacieron en la época victoriana en un pueblecito, su padre era pastor anglicano y era muy autoritario.Perdieron a su madre y a dos hermanas y todo eso las hizo tener una especial sesibilidad y fantasia romantica, sobre todo a Charlotte la autora de Jane Eyre.En aquella época las mujeres de clase media que tenían una educacion pero no tenían medios economicos, que además eran solteras o viudas, tuvieron que buscar otros medios para ganarse la vida.Muchas de esas mujeres comenzaron a escribir, pero no para ellas mismas, sino con la intención de llegar a publicar.Esta era una salida posible para no tener que trabajar como institutrices, pues ese solía ser el destino de esas mujeres.Las Institutrices trabajaban en familias de la Alta Sociedad y normalmente aunque fueran personas con cultura y educacion en esas familias no eran consideradas mas que como una parte mas del servicio domestico.Charlotte fué también institutriz antes de ser escritora.

A finales del siglo XVIII muchas aristocratas escribian como diversion, para sentirse mas libres pero nunca con la intencion de que fuera publicado, escribian poesia, autobiografias, su propio diario.Pero en el siglo XIX la cosas cambió las mujeres empezaron a escribir por necesidad material, y las que lo hacían eran miradas mal.Esa misma sociedad machista y patriarcal contó con el apoyo de algunos seudocientificos que decían que una mujer no podía escribir porque las capacidades biologicas en la mujer eran inferiores tanto del ser como de su cerebro.Por lo tanto una mujer escritora no podia existir.Pero a pesar de eso muchas mujeres empezaron a escribir para ganarse la vida, las ayudaba tambien en su dia a dia para fantasear con sus historias, y olvidar la que realmente vivian.

Estas tres hermanas Ann, Charlotte y Emily fueron unas de esas escritoras que pertenecieron a esa época.

Jane Eyre, cuenta la vida de una niña huerfana y pobre, educada en una escuela religiosa.Allí estudiará y obtendra una formación para despues al salir trabajar en una casa como institutriz.Trabajará para el señor Rochester un hombre del cual se enamorará pero que esconde un pasado oscuro que ella desconoce.(no cuento el final porque a veces me dicen que le quito la gracia a las novelas si lo explico de antemano).

La psicologia de Jane Eyre es el de una mujer que ha sido educada bajo una formacion muy ferrea. En el colegio le han inculcado desde niña que esta por debajo de los demás, que debe ser humilde, que no debe ser presumida con su aspecto, que debe tener siempre en cuenta que pertenece a un rango social inferior.Con este pasado a sus espaldas entra a trabajar de institutriz para el sr Rochester, un hombre que se sentirá atraido por esa mujer que no se parece a las que el conoce y con las que se relaciona.Jane Eyre en algunos momentos se sentirá fuera de lugar , las visitas que vienen a la casa con mujeres tan diferentes a como es ella, el trato que muchas veces recibe como si tan sólo fuera un mueble mas de la casa ,añadido a su secreto enamoramiento por el sr Rochester la haran sentir infeliz.

La escritora Charlotte Brontë, mostró en parte como eran las institutrices de la época, como eran sus vidas, como habían sido educadas y como eran tratadas por las familias, casi como muebles con los que ni siquiera se mantenía una conversación.Lo humildes que debían ser,lo poca cosa que debian sentirse para poder entrar a trabajar en esas casas.Pero por otro lado, adornó a esta novela con un final feliz que tan solo la literatura pudo convertirlo en benevolente y romantico porque la realidad de aquella época para estas mujeres no lo fue tanto.

Charlotte,por otro lado escribió pero tuvo que hacerlo bajo un seudonimo lo mismo que sus hermanas y otras escritoras de la época como Jane Austin.El seudonimo por el cual se conocía a Charlotte fué Currer.

cumbres borrascosas

…….-Pues soñé -dijo- que estaba en el cielo, que comprendía y notaba que aquello no era mi casa, que se me partía el corazón de tanto llorar por volver a la tierra, y que, al fin, los ángeles se enfadaron tanto, que me echaron fuera. Fui a caer en medio de la maleza, en lo más alto de «Cumbres Borrascosas», y me desperté llorando de alegría. Ahora, con esa explicación, podrás comprender mi secreto. Tanto interés tengo en casarme con Eduardo Linton como en ir al cielo, y si mi malvado hermano no hubiera tratado tan mal al pobre Heathcliff, yo no habría pensado en ello nunca. Casarme con Heathcliff sería rebajarnos, pero él nunca llegará a saber cuánto le quiero, y no porque sea guapo, sino porque hay más de mí en él que en mí misma. No sé qué composición tendrán nuestras almas, pero sea de lo que sea, la suya es igual a la mía, y en cambio la de Eduardo es tan diferente como el rayo lo es de la luz de la luna, o la nieve de la llama………    





andrea cabel

1 09 2008
Andrea Cabel – Poemas
 
[habitación 309]

La lucha del pelo negro y el firmamento giratorio./ tan pequeño y desde lo alto -pienso,/ juega al azar con pantalones entrecortados,/ sandalias verdes y un paredón de Venus llena de florestas y luna./
Un rabioso bulto, lleno de manchas violetas,/ espirales de manos desnudas,/ fugitivos dibujos desfilando por la esquina./ estrelladas lluvias y caminos,/ universales ojos color té./ plaza de niños pluma, perpetuando un arma que dispara ruido./ los reflejos del techo que suplican un abrazo./ y juntas las sombras, /
Toda el agua del mundo.
luego,/ tus ojos afelpados./ y dormida, / tus cincuenta y tres constelaciones./ despierta,/ tu boca ,/ todas las llamaradas de esperanza./ nocturna y terrenal./ polvo inextinguible,/ soplo de nieve, / hundida sinfonía de rosas y luz. /

 

[Un puercoespín]

Dijiste que te gustaba la carne con espinas. Que era tu vida el caminar de lado, ser blanca como las angostas calles de tu casa, y brillar en silencio como las estrellas del techo que se te cae todas las noches. Yo soy un animal que se amolda a tu cama, repleto de espinas. Lleno de cercos y púas. Soy la mortaja que en tu vientre se revuelca pidiéndote madre. La mujer que en tu mente me reta, soy yo, vestida de lana por el invierno, escondiendo las púas para no asustarte y cantando en voz baja, la canción de cuna de los niños que tienen frío. Una burbuja rosada se cuela entre tus ojos que miran al techo del piso ocho
Y solloza.

 

[Constanza]

temprano cae el sol, solo existir esparce las flores./ de perfil, solo días de mantas al lado y calladas, un sonido que escucha vagando el vientre,/ llorando y despeinado./ máscara que sonríe y luego el humo./ el reflejo desgarrándose de tristeza /como las solapas y las esferas de luz./ mares silentes eligiendo un beso,/ niños príncipe que de espaldas a los astros / pintan las mejillas de los peces y el sollozo de los ríos./ humilde estrella de infancia que atraviesa la cocina y la habitación de la hermana,/ que se sienta/ serena y furiosa./. humilde estrella de infancia,/ humilde hermana.

 

[albúmina]

todas las rosas a oscuras,
la primavera en forma de pájaro.
tu cuerpo y los anteojos,
un decilitro de voz que no me pide nada;
el piano de otras manos que se abre y se sume buscándote un rostro,
armando los trozos que componen núcleos tristemente dispersos
para salvarte sin salida, brillando amarillo
conociendo mis intestinos, mi cadena umbilical
tratándose en todo caso, de esta música que merodea.
siendo curiosamente leche de los ojos que brota llorando
y todas las ciénagas plagadas de agua, pensando en ti mamá.
como las películas de colores,
las posadas del plasma que flotan siendo una metáfora de loto y guirnalda.
el mar entero encerrado en tus ojos, / en tu silueta que digiere sombra,
que conjuga las sierpes y los muros.

3 de Noviembre del 2007