rocio silva santisteban

3 09 2008

Biografía

Nació en la ciudad de Lima. Poeta, crítica y narradora. Estudió Derecho y Ciencias Políticas, diplomada en Estudios de Género y Magíster en Literatura Peruana. Cursó el doctorado de Literatura Hispanoamericana en Boston University. Ha ganado el Premio Copé de Plata en 1986 y el Concurso Nacional de Guiones 1995. Además de la docencia universitaria, tiene una reconocida trayectoria periodística en la prensa escrita latinoamericana. Es, asimismo, redactora del diario independiente iberoamericano La Insignia, España. En la actualidad trabaja como directora del diplomado de periodismo de la Universidad Jesuita de Lima. Entre sus obras publicadas se encuentran los poemarios: Asuntos circunstanciales, Ese oficio no me gusta, Mariposa negra, Condenado amor, Turbulencia y el libro de cuentos Me perturbas. También ha compilado El combate de los ángeles. Nadie sabe mis cosas: Ensayos en torno a la poesía de Blanca Varela, es su trabajo más reciente.

Mariposa negra 

Rocío Silva Santisteban
La Insignia, noviembre del 2004. De Mariposa Negra. Lima, Jaime Campodónico Editores, 1993.

 

 

 

El papel que he puesto sobre las ventanas ha quedado empañado
La humedad de su saliva sobre mis piernas, entre mis dedos
Se guarda y en pequeñas cavidades, destroza
Esto que a veces pretendo inventar.
No, amor, no basta con lamer nuestros cuerpos,
No basta con patearnos y gritar, jadear hasta pulverizarnos
No, amor,
No preguntes la hora después, no enciendas la luz, no hables, no pienses, no respires
Quieto
Deseo recorrer con mis sucias manos tu cuerpo inerte
Y sentir que mis olores te poseen, se incrustan entre tus vellos
Te deshacen.
Mi habitación rojiza se abre como una niña y espera
Pero este rojo tuyo no puede mezclarse ni sangrar, no puede
Rebajar esta brecha de tormento entre tu espacio y el mío
Tu saliva de nuevo sobre la palma de mi mano y tus ojos intentando
No amor
No basta con emitir gruñidos de animal en celo,
No basta con destrozar mi ropa en jirones al aire, no basta
Con inyectarnos veneno en este encuentro
No amor,
Cuando termino de escuchar la música que dejaste
Cuando corto un pedazo de pan y lo mastico para engañar mi furia
Cuando recorro con ojos lascivos la habitación en rojo
Y constato tu presencia en el interior de otra
Habitación vacía, cuando
Enredo entre mis dedos el ansia y la distancia
Sólo la imagen de tu sombra estirada sobre el papel fucsia permanece en mi silencio
Y una mariposa negra, presagio de la muerte, me acompaña.




emily dickinson

30 08 2008

La vida privada de Emily Dickinson ha estado siempre oculta a la vista del público, pero no hace falta más que echar una mirada a sus poemas para descubrir en ellas una coherencia, pasión e intensidad extraordinarias. La mayor parte de su obra se ocupa de su amor hacia un hombre —jamás mencionado por su nombre— con el que ella no podía casarse.

Lamentablemente, como la poesía de Emily fue publicada en un orden completamente arbitrario, no puede hoy en día distinguirse ninguna secuencia cronológica concreta, lo que destruye la posible progresión dramática que narraría la sucesión de emociones que ella sintió hacia este desconocido, que tuvo, sin embargo, una capital importancia en la vida de la artista y que pudo tener influencia, incluso, en su decisión de autorrecluirse.

MORIR NO DUELE MUCHO

“Morir no duele mucho:
nos duele más la vida.
Pero el morir es cosa diferente,
tras la puerta escondida:

La costumbre del sur, cuando los pájaros
antes que el hielo venga,
van a un clima mejor. Nosotros somos
pájaros que se quedan:

Los temblorosos junto al umbral campesino,
que la migaja buscan,
brindada avaramente, hasta que ya la nieve
piadosa hacia el hogar

 

nos empuje las plumas.

CREO TENER SOLO MODESTAS NECESIDADES

Creo tener sólo modestas necesidades,
tales como estar contenta y en el paraíso;
bien podría ser ingresado eso en mi haber,
así la vida y yo quedaríamos a la par.

Mas al incluir lo segundo mis dos demandas,
supuse que bastaría con especificar
solamente una de ellas en mi plegaria,
y la gracia divina me otorgaría ambas.

Así instruida me puse a rezar de este modo:
Grandísimo Espíritu, ten a bien concederme
un paraíso no tan enorme como el tuyo,
pero que sea lo bastante grande para mí.

Una sonrisa se expandió por el rostro de Dios;
el querubín que le escoltaba hacia atrás se echó;
santos serios a hurtadillas salían por verme,
y no pudieron evitar sonreírse también.

Dejé el lugar con regio aplomo…
mi plegaria a un lado arrojé;
recogiéronla los calmos siglos,
y el Destino parpadeó también,

al topar con una tan cándida
que tuviera por cierto el cuento:
“Cualesquiera cosa que pidierais,
os será otorgada, criaturas.”

Mas yo, vuelta más astuta, escudriño los cielos
con semblante sospechoso…
como los niños que al ser timados una vez
concluyen que todo tima





ROSELLA DI PAOLO

30 08 2008

Empeños de una casa

 

Rossella Di Paolo
(Lima, 1960).

 

 

Cierro la casa para que no escape
con su cama sin hacer su cocina de aceite.No son de ver casas que alcanzan
la calle alegremente
con un agua sin cambiar o el arroz abandonado.

Cómo la tortuga con sus platos
su escoba de hilacha sus medias repasadas?

Cómo el caracol con la familia
colgando tanto de su baba?

A punto de llave zurzo contramuros
a esta casa que despido
que me mira resentida en la ventana
que me espera vaciando los relojes
de arena y más harina y más araña
para echármelas en cara apenas vuelva.